La concuspiscencia de la mente sólo puede ser eliminada mediante un intenso autoanálisis, una entrega total a Dios y, por último, a la gracia.
Con intenso anhelo, muy encarecida y humildemente, os suplico que, sin pérdida de tiempo, elijáis la persona que ha de sucederme en el mando supremo de la provincia.
Antes que nada ser verídico para contigo mismo. Y así, tan cierto como que la noche sigue al día, hallarás que no puedes mentir a nadie.