No podemos temer nunca cuando tenemos una madre poderosa y amante que vela por nosotros
Al mirarla y observar su agradable sonrisa, sintió que la muerte se acercaba de nuevo. Esta vez no fue con ímpetu. Fue una ráfaga, como las que hacen vacilar la luz de una vela y extienden su llama con su gigantesca sombra proyectada hasta el techo.
La abstinencia es buena tanto para la cabeza como para el bolsillo.
Si un hombre aspira a una vida correcta, su primer acto de abstinencia es el de lastimar animales.