Me he acostumbrado a no planificar
Los medios de comunicación han acostumbrado a ciertos sectores sociales a escuchar lo que «halaga los oídos».
Pero el hecho de que cada hombre económico, en cualquier país, acepte cambiar sus bienes por pequeños discos metálicos aparentemente carentes de utilidad como tales, o por documentos que los representen, es un procedimiento tan opuesto al curso normal de los acontecimientos que no puede parecernos sorprendente que hasta un pensador tan distinguido como Savigny lo encuentre claramente misterioso.
Si esto no es posible en el marco de España, es normal que nos busquemos la vida en otro marco, en el marco directamente europeo
La gente común de Alemania es amante de la paz —proclamó Rutherford—. El Diablo ha puesto a Hitler, su representante, en control. Este hombre está perturbado mentalmente, es cruel, malicioso, despiadado. Persigue cruelmente a los judíos por cuanto en un tiempo estuvieron en pacto con Jehová y portaron el nombre de Jehová, y porque Cristo Jesús fue judío.
La inteligencia y el sentido común se abren paso con pocos artificios.
Cuando nuestro espíritu alcanza cierto grado de cualidad que llamamos la conciencia sutil, ya no puede morir, en el sentido ordinario de la palabra.
Una nación desarrolla de ordinario sus intereses en la misma dirección de sus aspiraciones políticas y los individuos se aprovechan hábilmente de esta circunstancia para servir a la vez a la patria y a su bolsillo particular.
Más allá de la conjunción constante de objetos similares y la consecuente inferencia del uno a partir del otro, no tenemos noción alguna de necesidad o conexión.
Todo ser humano presenta una resistencia innata a la obediencia. la disciplina anula esa resistencia y, mediante la constante repetición, hace de la obediencia algo habitual e inconsciente.
... está claro que el acceso generalizado a una educación de calidad da más posibilidades de éxito a las democracias.
El paso más prometedor en la trayectoria errátil pero firme de la humanidad es el conocimiento generalizado de los deportes.
Cuanto más creativo es un hombre, más rutinario es en los detalles insignificantes de la vida. Sólo una cosa les exige: que no detenga su atención.
Lo que se llama un vestido atrevido no es más que un vestido un poco más convencional que los demás.
Nade contra la corriente. Recorra el camino inverso. No tome en cuenta la sabiduría convencional
Nuestra libertad y su sostén cotidiano tienen color de sangre y están henchidos de sacrificio.
La España del castellano es grande, pero lo es más sumada a la España del catalán, la del gallego y la del euskera. La España democrática, la España Constitucional, es inseparable del valor de la diversidad y del respeto a su ejercicio cotidiano por todos los ciudadanos.
El remordimiento crónico y en ello están acordes todos los moralistas, es un sentimiento sumamente indeseable.