Lo relevante en la mentira no es nunca su contenido, sino la intencionalidad del que miente. La mentira no es algo que se oponga a la verdad, sino que se sitúa en su finalidad: en el vector que separa lo que alguien dice de lo que piensa en su acción discursiva referida a los otros. Lo decisivo es, por tanto, el perjuicio que ocasiona en el otro, sin el cual no existe la mentira.
Nuestro cuerpo es sólo un vehículo mientras nuestra alma está en este mundo.
Así pues, la poesía, considerada como un vehículo del pensamiento, es especialmente impresionante debido, en parte a que obedece todas las leyes de intervención eficaz, y en parte porque al hacerlo se imita a la naturaleza mediante expresiones de emoción.
La realidad es impensable sin un sujeto que experimente, sin un yo. Es el producto del mundo exterior, del emisor y de un receptor, de un en cuya mismidad más íntima se vuelven conscientes las irradiaciones del mundo exterior registrad por las antenas de los órganos sensoriales. Si falta uno de los polos no se concreta ninguna realidad no resuena música de radio, la pantalla queda vacía.
...El oyente debe tener la impresión de que se le está contando lo que está ocurriendo en el mundo, y no que alguien está haciendo las veces de lector de noticias. A lo cual hay que sumarle el estilo muy particular que de por si brota del emisor de la información