Los hombres jovenes son más aptos para inventar que para juzgar, para la ejecucción que para el consejo, para nuevos proyectos que para dirigir negocios ya establecidos.
Nuestra capacidad para hacer cualquier cosa en la vida está basada en nuestra aptitud para dirigir nuestro propio sistema nervioso, y los que consiguen cosas sobresalientes lo hacen mediante determinadas comunicaciones con el sistema nervioso y a través de él.