Pero un verdadero oficial militar es, en cierto sentido, como un monje. Este no cumplirá sus votos de obediencia monástica con más abnegación que aquél sus votos de lealtad al deber militar.
No existen los retrovirus lentos, sólo los retrovirólogos lentos. Recogido en Repensar el Sida. Lo que no os han dicho. Entrevistas con los disidentes de la hipótesis oficial