Creo que es un mensaje terrible para la gente joven que tienes que arruinar tu vida en orden para hacer música, porque no creo que sea así, pero es la manera en que mi cerebro, mi corazón y mi obsesión por el amor y el arte estaban funcionando al mismo tiempo.
Su rostro era agradable y majestuoso; pero cuando se encolerizaba uno de sus ojos se hacía tan terrible que su mirada resultaba intolerable: el desgraciado sobre quien la fijaba caía de espaldas y, a veces, incluso expiraba en aquel mismo instante.
Cuando sea que me pongo feliz, siempre tengo una terrible sensación.
Lo terrible es que para establecer un contacto, si quieres comunicar con los demás, tienes que inventar como una especie de personaje que se comunica, que no es el mismo que está metido dentro de ti y por ahí empiezas a creer más en el personaje, te olvidas de la persona y crees en el personaje. Pero muchas veces es simplemente esa necesidad de comunicarse con el medio...