Decir que todas las culturas son igualmente respetables equivale a afirmar que da lo mismo cruzar un río por un puente que en balsa o andando por el fondo con una piedra pesada en los brazos.
Pero en la Unión Soviética todavía no existe el socialismo. Un estado de transición, cuajado de contradicciones, cargado con la pesada herencia del pasado, sufriendo la presión enemiga de los Estados capitalistas: esto es lo que allí domina.