Las caricias que mojan la piel y la sangre amotinan se marchitan cuando las toca la sucia rutina.
La textura de tu piel es tan tersa y sensual que embriaga a los hombres como una dulce melodía...
Y nosotros pasamos, como sobre un cutis que ama al contacto de una caricia, corre un tropel de mil vidas sensitivas, que nacen, gozan, sufren y mueren.
El pudor es la epidermis del alma.
El beso es el contacto de dos epidermis y la fusión de dos fantasías.