Después de todo, la cultura es como el café instantáneo, es decir, es soluble, desechable y, además, no es café.
Mi lucha por la existencia consiste en que a la hora del desayuno sea mucho más importante el aroma del café que las catástrofes que leo en el periódico abierto junto a las tostadas.
¿A qui li escau més que a l'artista, la defensa de la llibertat tan essencial per la seva tasca creadora? (¿A quién le cabe más que al artista, la defensa de la libertad tan esencial para su labor creadora?)1
Al que se ve colmado de conveniencias, las ajenas desgracias poco le inquietan; porque es muy cierto que el harto no se acuerda del que está hambriento.
Al negarnos a aceptar un poder superior inmutable que nos supera, hemos colmado el vacío a golpe de imperativos personales y, súbitamente, nuestra vida se ha vuelto espeluznante.
Puedo estar muy borracho en un pub en Oxford cualquier noche de lunes y si un tipo se me acerca, me ofrece un trago y me dice que tu último disco cambio su vida. Eso realmente significa algo para mí.