Si la música es una arquitectura congelada, entonces el potpourri es un chisme de cafetería congelado... El potpourrí es el arte de añadir manzanas a peras...
Tenemos que abrirnos al mundo. No considerar que el desastre está fuera, sino que arde como una fogata en el propio comedor de nuestras casas. Es la vida y nuestra tierra las que están en peligro. (Antes del fin, 1999).
De niña, me daba mucho miedo cuando en la mesa del comedor mi padre no dejaba de alardear, se jactaba una y otra vez de sus logros. Y cuanto más grande pretendía volver su figura, más insignificantes nos sentíamos sus hijos. Mi fantasía era: lo agarrábamos con mis hermanos, lo poníamos sobre la mesa, lo troceábamos y lo devorábamos...
¿A qui li escau més que a l'artista, la defensa de la llibertat tan essencial per la seva tasca creadora? (¿A quién le cabe más que al artista, la defensa de la libertad tan esencial para su labor creadora?)1