Al plantearme semejantes expectativas de futuro, me sentí como un náufrago a la deriva que divisa una isla a lo lejos. Una isla montañosa aún oculta por las nubes. No estaba seguro de si sería capaz de alcanzarla o no y, en caso de que así fuera, no estaba seguro de si eso me aportaría alguna satisfacción. La vida me resultaba agradable, incluso atrapado en aquella pobreza.
He descubierto que todo el malestar de los hombres deriva de una sola cosa: no saber permanecer en reposo en una habitación.
Por el río en invierno flotan a la deriva las ofrendas florales del Buda.
No creo que la bondad sea algo que se se aprenda. Si te dejan a la deriva por el mundo para aprender sobre la bondad, vas a tener un problema.