El librepensador puede ser definido como el rechazo de la autoridad en materia de opinión. Se establece la persuasión de la práctica, contra la coerción de la fuerza. Un librepensador es una persona que forma sus propias opiniones sobre los hechos como él los ve. Bien o mal, sus opiniones son suyas. Es una voz, no un eco.
La retórica es la facultad de determinar en un caso particular cuales son los medios de persuasión de que se dispone
¿Es una provocación hablar castellano en la calle, en Barcelona? ¿Por qué, entonces lo sería hacerlo en el Parlament, que representa al pueblo?
Ninguna provocación puede justificar la brutal matanza de hombres impotentes y a merced de la multitud, cuando la India proclama que es no violenta y quiere ascender al trono de la libertad mediante la no violencia
Cuando un rival te da un gancho y te abre el ojo y no le puedes ni ver, piensas: esta es la última vez. Pero después ganas, gozas de la victoria y es cuando te dices: una vez más.
¡Tanto puede en nosotros la violencia y excesiva excitación de las pasiones, sean las que fueren, que nos engaña y nos saca fuera de nosotros mismos como febricitantes o dementes!
Sé que la alegría de un triunfo en un partido dura cinco minutos, termina el partido y hay una sensación de efervescencia, una sensación de la adrenalina al tope que genera excitación y felicidad. Pero son apenas cinco minutos y después hay un vacío enorme y grandísimo. Y una soledad indescriptible.
Si soy como todos los demás, si no tengo sentimientos o pensamientos que me hagan diferente, si me adapto en las costumbres, las ropas, las ideas, al patrón del grupo, estoy salvado; salvado de la temible experiencia de la soledad. Los sistemas dictatoriales utilizan amenazas y el terror para inducir esta conformidad; los países democráticos, la sugestión y la propaganda.
En el curso de la próxima generación, creo que los amos del mundo descubrirán que el condicionamiento infantil y la narcohipnosis son más eficaces como instrumentos de gobierno que los garrotes y los calabozos, y que la avidez de poder puede satisfacerse tan cabalmente si mediante sugestión se hace que la gente ame su servidumbre como si a latigazos y puntapies se le impone la obediencia.
El estado naciente es transitorio, cuando todo funciona bien el enamoramiento termina en amor, en una institución. La relación que hay entre estado naciente y amor es: despegar, volar, y aterrizar. Surge el estado naciente, se ejecuta en la relación y muere, o pone los pies en el suelo
Cuando surge la contabilidad (de yo doy más y tú menos) es que el enamoramiento está a punto de acabar
En cuanto a los dragones dijo Sirius, hablando en aquel momento muy aprisa-, hay una manera, Harry. No se te ocurra emplear el encantamiento aturdidor: los dragones son demasiado fuertes y tienen demasiadas cualidades mágicas para que les haga efecto un solo encantamiento de ese tipo.
Ese liberador encantamiento de que el cuento dispone no sólo pone en juego de forma mítica a la naturaleza, sino que alude a su complicidad con el ser humano liberado.