La razón como esperanza. Pero a costa de cuánta renuncia. Y quién le consolará al poeta del minuto que pasa, quién le persuadirá para que acepte la muerte de la rosa, de la frágil belleza de la tarde, del olor de los cabellos amados...
El poeta es un fingidor. Finge tan completamente Que llega a fingir que es dolor El dolor que de veras siente.