Quien no ha investigado no tiene derecho a hablar.
He investigado la anatomía de las abejas en las diversas secciones de su cuerpo. Así, en el abdomen, que sigue a su cintura, se halla una vejiga clara. Si la abrimos y la probamos, veremos que contiene un líquido que sabe a miel finísima.
La psicología debería ser un departamento dentro de la medicina o las ciencias neurocognitivas. Pretender estudiar el alma es algo medieval. El hombre no puede ser analizado por fuera de los mecanismos biológicos que lo determinan y del medio social en el que está inserto
Yo nunca me he analizado a mí mismo más que forjando en mis libros varios cientos de personajes, cada uno en particular tejido a partir de mi propio ser, con sus defectos y sus cualidades, como tienen todos los seres inventados.
Si una vida pudiera tener un tema central, y creo que toda vida valerosa lo tiene, el mío sería una religión, una obsesión o una manía, o todo ello expresado en una palabra: individualismo. Nací con esa obsesión y nunca he visto ni conozco hasta el momento una causa más válida, incomprendida, aparentemente desesperada y trágicamente necesitada
-Y has ido a la parte de atrás y has visto la ventana rota, ¿y entonces...? -He gritado: <<¿Hay alguien ahí?>>, señor. -¿En serio? ¿Y qué habrías hecho si una voz hubiera dicho: <<No>>?
Es menester haber estudiado mucho para llegar a saber un poco
No hay hombre más digno de estimación que el médico que, habiendo estudiado la naturaleza desde su juventud, conoce las propiedades del cuerpo humano, las enfermedades que le atacan y los remedios que pueden beneficiarle y que ejerce su arte.
Desde hacía muchísimo tiempo, cuando se encontró abandonada a sus propios recursos, siempre lo había controlado todo: su vida, la de aquellos a quienes encontraba, su destino... Pero ahora estaba indefensa, y no le importaba obtener o no el control de él. El miedo había huido de ella, y algo mucho más rápido lo había reemplazado.
El desarrollo tecnológico, controlado por un reducido número de grupos privados, ha llevado al Estado capitalista al cenit de su potencia; pero, al mismo tiempo, a un punto álgido de la crisis de ese tipo de Estado.