Era un barco de antigua escuela, más bien pequeño si acaso, todo él con un anticuado aire de patas de garra. Curtido y atezado por el clima, entre los ciclones y las calmas de los cuatro océanos...
Los saltamontes gorgojean en las mangas de un espantapájaros.
Cuando un saltamontes concentra sus energías para saltar, no sabe donde aterrizará.