Cambiar de idioma, para un escritor, es como escribir una carta de amor con un diccionario.
Todo el Realismo Visceral era una carta de amor, el pavoneo demencial de un pájaro idiota a la luz de la luna, algo bastante vulgar y sin importancia.
Vamos por este mundo como si tuviéramos uno de repuesto en nuestra maleta.
Tengo un stock de besos sin estreno y un camión de amor del bueno para ti.