Detrás de la lucha de los partidos políticos se esconde siempre el capital financiero, industrial y comercial, el pequeño caudal y el comercio modesto, el trabajo de los labradores y el del obrero. No hay posibilidad de encontrar un partido que no sea representado por las clases sociales.
No imagino un día en que el pueblo libio sea representado por un puñado de traidores que han abierto las puertas de Bengasi a las fuerzas cruzadas.