Por haber nacido a orillas del Bósforo, soy bizantino de nación, pero francés de educación, alemán de formación, español de vocación, catalán de corazón, canario de añoración, y ahora barranquillero de adopción y afición.
La primera condición para el establecimiento de la paz perpetua es la adopción general de los principios del capitalismo laissez-faire