La fortuna, el triunfo, la gloria, el poder pueden aumentar la felicidad, pero no pueden crearla. Sólo los afectos la dan
El Estado llegó a ser, por culpa de una sociedad explotadora, el objeto de una expoliación continua, y esos hombres no suben las escaleras de la jerarquía social a través de su trabajo y sus méritos, sino a través del abuso culpable del poder político, ganado después de robar sumas importantes del dinero público.