Atravesó la Europa de feria en feria, y fue a completar su extraña educación de artista y de ilusionista en la fuente misma del arte, entre los gitanos.
Entonces, ¿Para qué sirve la magia? Rugió el príncipe Lír. ¿De qué vale toda esa hechicería, si no puede salvar a un unicornio? continuó, y se agarró con fuerza al hombro del mago para no caer. Para eso están los héroes dijo Schmendrick.
Reyes y emperadores sólo son obedecidos en sus diversas provincias, mas no pueden levantar el viento ni desgarrar las nubes, mientras el dominio del mago de eso excede y llega tan lejos cual llegue la mente del hombre. Un buen mago es un dios poderoso.