Las almas grandes se inician por sí mismas. Estas almas se salvan, según el oráculo de Delfos
Por acaso se oye proferir a algunos como un oráculo misterioso la siguiente proposición: El bien común prefiere al particular. Pero en la práctica nada se ve tan comúnmente sino6 que el interés del público es sacrificado al interés del individuo.
Tengo previsión de lluvia de dos equipos, que no voy a decir cuáles son. Al poco tiempo: los equipos son Toyota y Renault
Si el Estado moderno se encarga cada vez más de repartir beneficencia y previsión a todos lados, a beneficio primero de unos, luego de otros, tiene que degenerar en una institución que estimula la desintegración moral y prepara su propia condena final.