No creo en la existencia de razas privilegiadas, creo en los hombres y, sobre todo, creo en los españoles, y por lo que a mí se refiere, creo tener una enorme capacidad para encajar los reveses con la sonrisa en los labios, sin desfallecer nunca. Tengo también defectos, quizá demasiados, pero de resaltar éstos ya se encargarán otros cumplidamente.
Hay calumnias frente a las cuales la inocencia misma se siente desfallecer
Yo creía que ahora estaba en la plenitud de mis posibilidades y capacidades, así que cuando llegase mi hora final sería como derribar un árbol, como dejar una cosecha entera de manzanas por recoger. Eso es triste. Y sin embargo debería aceptarse. Porque si la vida ha sido tan rica, seguir aferrado a ella sería de ambiciosos y desgraciados.
Cualquier ciudadano que intenta derribar la ley, suprimir la libertad o someter a otros seres humanos a actos que nada tienen de humanos insulta a sus tradiciones, ignora su educación y traiciona sus obligaciones.