La creación poética deviene, cada día más, un ejercicio culto, compromiso al que rindieron un primer tributo nuestros vanguardistas, y se reduce progresivamente la tierra de cultivo para el fruto espontáneo. El poeta hace uso consciente de la intuición que le dota de su peculiar potencia cognoscitiva.
En general, las mujeres hablan desdeñosamente de los hombres tímidos, pero en el fondo les gustan. Un poco de aturdimiento lisonjea su vanidad y se sienten más fuertes; es una especie de tributo que se les paga.