Mi imaginación era la verdadera protagonista de una obra que reunía todos los requisitos de un drama. Por eso confesaba, expiaba el crimen y escribía por primera vez una verdadera obra de teatro.
Soy un hombre sin piedad y no habrá tregua alguna. No hay nadie que lleve a cabo un rescate en el último minuto ni tienes la menor posibilidad de escapar. Esto no es un romántico relato de aventuras en que al final el villano cae vencido y el protagonista es condecorado y se casa con la chica. Por desgracia, esas cosas no ocurren en la vida real.