La tolerancia es una actitud ambigua. Tolerar es juzgar y considerarse muy bueno por aceptar al otro. Es necesario avanzar en otra dirección, tomando en cuenta como enriquecedoras las aportaciones del otro que difieren con las nuestras. Más diferentes, más ricas.
Hay un límite más allá del cual la tolerancia deja de ser virtud
Para gobernar se precisa firmeza, pero también mucha flexibilidad y paciencia.
El crecimiento de fábricas, centros de distribución, tiendas, etc... es un mecanismo de supervivencia. Sin esa capacidad extra de activos no existe la flexibilidad
La experiencia y la filosofía que no conducen a la indulgencia y a la caridad, son dos adquisiciones que no valen lo que cuestan.
La experiencia y la filosofía que no conducen a la indulgencia y a la caridad, son dos adquisiciones que no valen lo que cuesta.