Afganistán es atacado por un dragón satánico de tres cabezas: los bandidos locales, las fuerzas reaccionarias de la región y el imperialismo mundial encabezado por Estados Unidos.
Fújur se esforzó desesperadamente por encontrar otra vez el lugar en que Atreyu debía de haber caído al agua, pero hasta para un dragón blanco de la suerte es imposible descubrir en la espuma hirviente de un mar revuelto el puntito diminuto de un cuerpo que flota...O el de un ahogado en su fondo.