He sido supremamente afortunada en mi vida, ya que he conocido el gran amor, y por supuesto soy la custodia temporal de algunas cosas increíbles y hermosas.
No renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósito acumulado por la Historia, de cuya custodia ha de pedirme un día cuenta rigurosa.Espero que no habré de volver, pues ello sólo significaría que el pueblo español no es próspero ni feliz.