¡Sujeción y libertad! He aquí los rasgos últimos y más profundos que distinguen la vida vegetal de la vida animal. Sin embargo, sólo la planta es íntegramente lo que es. En la esencia del animal hay un elemento dualista. La planta es sólo planta; el animal, empero, es planta y además otra cosa.
Si se cultiva un mismo producto año tras año en una misma parcela, los organismos patógenos que atacan dicho producto proliferarán en la zona hasta volverse incontrolables. La naturaleza tiene horror al monocultivo: cualquier observación somera de un medio vegetal a animal revelará una gran variedad de especies.