Si yo nunca muriera, si nunca desapareciera. Allá donde no hay muerte, allá donde ella es conquista, que allá vaya yo...
Una lucha llevada a cabo por ambos bandos, con grandes deseos de victoria, por lo que ofreció en su desarrollo grandes dificultades y no pocos errores. Esta fue la primera partida desde el año 1934 que conseguí ganar a Bogoljubof, conduciendo yo las negras.