Lo más importante para mí es la observación directa de la naturaleza en su luminosa existencia.
Si la naturaleza ha creado al hombre y a la mujer desnudos, es imposible que éstos sientan aversión entre sí o tengan vergüenza de aparecer uno ante el otro desnudos.
¿Sabes de esos famosos que tienen fans del sexo opuesto que creen que se casarán con ellos y vivirán felices para siempre? A mí me pasa algo distinto. He tenido fans femeninas que venían a verme y se enfadaban si no nos convertíamos en las mejores amigas e íbamos de compras juntas
El amor es la respuesta, pero mientras usted la espera, el sexo le plantea unas cuantas preguntas.
Las mujeres no son más que órganos genitales articulados y dotados de la facultad de gastar todo el dinero del hombre.
Los actos contra la naturaleza engendran disturbios contra la naturaleza.
La función capital de la cultura, su verdadera razón de ser, es defendernos contra la naturaleza
La literatura que no es aliento para la sociedad contemporánea, que no se atreve a transmitir los dolores y los temores de la sociedad, que no advierte a tiempo las amenazas contra la moral y los peligros sociales, no merece el nombre de literatura, sino que es sólo una fachada
No tengo suficiente fe en la naturaleza humana como para ser anarquista.
Nuestros barcos eran, ciertamente, juguete de los vientos y las olas, del mismo modo que Gulliver lo era de los gigantes brobdinagianos, pero nosotros, en nuestra estable morada, quedábamos a salvo de las heridas de aquella naturaleza en erupción.
Lo importante es que el sexo no haya sido únicamente una cuestión de sensación y de placer, de ley o de interdicción, sino también de verdad y de falsedad, que la verdad del sexo haya llegado a ser algo esencial, útil o peligroso, precioso o temible; en suma, que el sexo haya sido constituido como una apuesta en el juego de la verdad.
Es el amor al sexo sin amor lo que me guia
Las mujeres no son más que órganos genitales articulados y dotados de la facultad de gastar todo el dinero del hombre.
Los actos contra la naturaleza engendran disturbios contra la naturaleza.
La función capital de la cultura, su verdadera razón de ser, es defendernos contra la naturaleza
La literatura que no es aliento para la sociedad contemporánea, que no se atreve a transmitir los dolores y los temores de la sociedad, que no advierte a tiempo las amenazas contra la moral y los peligros sociales, no merece el nombre de literatura, sino que es sólo una fachada