Es buena como hipnótico y sedante y también alivia a los que se han intoxicado de filosofía.
La risa es un tranquilizante sin efectos secundarios
(...) un entrenador omnipotente, omnipresente y malasangre, un quejica que acusa a otros siempre, un individuo dictatorial, ensuciador y enredador, soporífero en sus declaraciones, nada inteligente, mal ganador y mal perdedor, y que, como dijo Di Stéfano, hace que el Madrid juegue como un ratón mientras el Barça juega como un león.
La droga es el producto ideal...La mercancía definitiva. No hace falta literatura para vender. El cliente se arrastrará por una alcantarilla para suplicar que le vendan...El comerciante de droga no vende su producto al consumidor, vende el consumidor a su producto. No mejora ni simplifica su mercancía. Degrada y simplifica al cliente
Si no fuera un músico, sería una psicóloga. Ya estuve totalmente sumergida en la psicología, esto llegó a ser una droga para mí, llegué casi a ser tan adicta a aquello como fui a la música. (Shift Magazinne - mayo 1997).