O hagan el árbol excelente y su fruto excelente, o hagan el árbol podrido y su fruto podrido; porque por su fruto se conoce el árbol. 34 Prole de víboras, ¿cómo pueden hablar cosas buenas cuando son inicuos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca
La abundancia me ha empobrecido.
Durante el día, cada vez que entablas una conversación con alguien, inmediatamente tu cerebro produce, de forma automática y natural, una cantidad tan sorprendente de imágenes y datos que ni te das cuentas. Ningún ordenador (computadora) es capaz de realizar este proceso. El ordenador más potente del mercado ya lo posees. ¡Está en tu cabeza!
Habrán sabios entre ladinos, habrán filósofos entre los indios, todos tendrán mayor o menor cantidad de civilización; y esta parte de la tierra será las más iluminadas de todas.
Lo que más necesitan las democracias es que los electores acudan a votar con la misma profusión con que se presentan los candidatos.
Hasta donde podía ver, el mundo entero desplegaba la misma exuberante riqueza que el valle del Támesis. Desde cada colina a la que yo subía, vi la misma profusión de edificios espléndidos, infinitamente variados de materiales y de estilos.
Señor Presidente, Cantabria, que es una región solidaria, que no crea problemas, que no es conflictiva, que arrima el hombro, que creemos en la solidaridad, pluralidad y diversidad, que creemos en España y en la Constitución, esperamos que estas cuestiones pendientes, que creo que son de justicia, se solucionen
No hay que suponer una pluralidad sin ser necesario.
Amo la simplicidad externa, que cobija una gran complejidad interna.
Los seres humanos, vistos como sistemas de comportamiento, son muy simples. La aparente complejidad de nuestro comportamiento en el tiempo es en gran medida un reflejo de la complejidad del entorno en que nos encontramos.
La existencia de diversas culturas es un hecho histórico y es evidente que esta diversidad no se limita a los estilos arquitectónicos o a los trajes regionales.
La uniformidad es la muerte; la diversidad es la vida
Por mucha heterogeneidad que podamos hallar en principio entre los hechos y la causa, y por más que medie una gran distancia entre una regla de conducta y una afirmación sobre el fondo de las cosas, el impulso de amar a la humanidad nos ha venido siempre de un contacto con el principio generador de la raza humana.
No hay que suponer una pluralidad sin ser necesario.
La síntesis entre catolicidad y unidad es una sinfonía, no es uniformidad. Lo dijeron los Padres de la Iglesia. Babilonia era uniformidad, y la técnica crea uniformidad. La fe, como se ve en Pentecostés en donde los apóstoles hablan todos los idiomas, es sinfonía, es pluralidad en la unidad.