Ese golpe de caja al principio de la canción sonaba como si alguien abriera de una patada la puerta de tu mente.
Hay que dar un golpe de autoridad lo antes posible: no se puede esperar ni un minuto más
Juan Pablo II realizó un trabajo increíble para cancelar la deuda y el entonces cardenal Ratzinger lo apoyó plenamente. Estoy deseando encontrarme con él, porque va a ser crucial.