¿Qué podría ser aquello? ¿Alguna manifestación venérea? ¿Algún resabio atávico? ¿La incubación de algún parásito maligno?... Zimens voló a preguntas, sufrió todos sus exámenes, todas sus prescripciones, para saber, al fin, que las garras implacables de un cáncer le habían cogido por lo más noble del cuerpo y que su mal era irremediable.
- Voy a proporcionarle cierta información objetiva. ¿Tiene usted alguna idea del daño que sufriría ese bulldozer si yo permitiera que simplemente le pasara a usted por encima? - ¿Cuánto? -inquirió Arthur. - Ninguno en absoluto -respondió mister Prosser.
Más daño produce en el mundo el egoísmo que la maldad.