La envidia -proclamó el cocodrilo- resulta, si bien se mira, una virtud, y perdónenme Sus Excelencias. Merced a la envidia se han realizado obras muy importantes. Es deuda cercana de la emulación, de la competencia y, consecuentemente, del progreso. La ciencia y el arte cuentan con su eficaz apoyo.
La inmortalidad personal no es, por ende, un derecho que poseemos; es algo que debe ser realizado por medio del esfuerzo personal. El hombre es tan sólo un candidato a ella.