He intentado utilizar las preguntas y respuestas como una armadura sobre la que construir una escultura de la conversación real.
Nunca olvides qué eres, porque, desde luego, el mundo no lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y nadie podrá utilizarlo para herirte.