Estamos seguros de que la gran mayoría de la población chilena nos entregará ahora la responsabilidad de llevarlo a la práctica y materializar lo que Chile se merece: un futuro digno, independiente y soberano, un creciente bienestar general y una distribución más justa de los frutos de nuestro esfuerzo productivo.
Una solución arquitectónica debe tener siempre una motivación humana basada en el análisis, pero esa motivación se ha de materializar en la construcción, la cual es probablemente el resultado de circunstancias extrañas.
No hay que justificar ni satanizar. Hay que tomar conciencia de implementar un cambio. Hay que tener autocrítica para mejorar.
El ser rico y ser capaz de permitirse una gran casa no es tan importante. Lo que sí es importante es el esforzarse, el aprender, el hacer lo mejor para desarrollar tu poder personal para conseguir esa gran casa. Es en lo que te conviertes en el proceso de conseguir esa gran casa, lo que es importante. Las personas que sueñan con sueños pequeños continúan viviendo su vida como personas pequeñas.
Dios quiere que unos seamos científicos, otros artistas y otros bomberos, médicos o trapecistas, y otorga a cada uno su talento especial para que llegue a serlo, siempre que trabajemos para desarrollar esa aptitud. Tenemos que trabajar, chicos y chicas. Así pues, conócete a ti mismo. Aprended a conocer vuestro talento y luego trabajad para desarrollarlo. Esa es la manera de ser felices.
No se pueden llevar a cabo grandes hazañas cuando se está en una disposición anímica normal.
Muamar Gadafi no es una persona normal a la que se pueda envenenar o contra la que se pueda llevar a cabo una revolución.