Entonces, ¿Para qué sirve la magia? Rugió el príncipe Lír. ¿De qué vale toda esa hechicería, si no puede salvar a un unicornio? continuó, y se agarró con fuerza al hombro del mago para no caer. Para eso están los héroes dijo Schmendrick.
Es mejor que el príncipe sea considerado mezquino, ya que la avaricia es uno de los vicios que sostendrán su régimen.
Hoy estoy borroso y el cristal no esta empañado, y es porque alguien se ha olvidado del príncipe destronado que usa muñecos rotos y pinta sus sueños rotos en un mundo roto, quebrado por la angustia de otros, es la historia silenciosa que a gritos fue castigada, y hoy miro entre mis manos y ¿que encuentro? nada, nada...
El arte de un príncipe consiste en hacer el bien personalmente y el mal por segunda mano.