Dylan es un trovador del siglo XX, merecedor del Premio Nobel por sus virtudes imponentes y universales.
Si un trovador me pidiera un poquito de luz para su vida, toda la selva en fuego convertida para su corazón yo le ofreciera.
Y alguna vez condecorarán al poeta por usar palabras como fuego, como sol, como esperanza, entre tanta miseria humana, tanto dolor sin ir más lejos.
El poeta es el escribano a sueldo de la vida.