El carácter de cada hombre es el árbitro de su fortuna
Serás, ¡Oh colector!, el árbitro invisible, el que manipula esa montaña de granos de arena, ese mar de gotas, esa totalidad de nadas: la opinión pública, y si así lo quieres, te enriquecerás tanto con tu palabra como con tu silencio. ¡Bello destino! Pero, ¿Eres digno de él?
Sé buen oidor y no gran hablador
El tiempo es un magistrado muy antiguo, que más tarde o más temprano llama a todos al tribunal.
Que el ciudadano obedezca respetuosamente a los magistrado, que el magistrado obedezca ciegamente a las leyes.