Vivíamos la época siniestra de la esclavitud y la miseria que marcó el final de la ocupación turca. Aunque se sabe que las regiones protegidas por las montañas eran las menos tocadas por la expoliación, sólo escapaba al veilic, al foete a los impuestos onerosos el hombre que podía escapar a sus semejantes, ganaba la montaña y vivía en compañía de los osos.
¿Qué pueden nuestras manos diestra y siniestra contra esta madurez de la muerte en zafra de tormentas? Si hay un reloj menudo que nos roe, burbuja con las patas de abeja y una fugaz respiración de hormiga, el corazón de almendra, cada vez más enfermo de altura eterna.
El colmo del progresismo y de la defensa de los derechos humanos es dejarse matar, robar y violar
El colmo del progresismo y de la defensa de los derechos humanos es dejarse matar, robar y violar
Pero la crítica seria sólo puede, en definitiva, fortalecer al socialismo y contribuir a su desarrollo.
El socialismo como alternativa a la sociedad de explotación del hombre por el hombre no es posible sin el respeto a la libertad; sin asumir conscientemente el concepto de democracia.