Vivíamos la época siniestra de la esclavitud y la miseria que marcó el final de la ocupación turca. Aunque se sabe que las regiones protegidas por las montañas eran las menos tocadas por la expoliación, sólo escapaba al veilic, al foete a los impuestos onerosos el hombre que podía escapar a sus semejantes, ganaba la montaña y vivía en compañía de los osos.
¿Qué pueden nuestras manos diestra y siniestra contra esta madurez de la muerte en zafra de tormentas? Si hay un reloj menudo que nos roe, burbuja con las patas de abeja y una fugaz respiración de hormiga, el corazón de almendra, cada vez más enfermo de altura eterna.
El colmo del progresismo y de la defensa de los derechos humanos es dejarse matar, robar y violar
El comunismo no es para mí sino el precursor de la salvación. El comunismo no responde a mi corazón.
Para nosotros el comunismo no es un estado que debe implantase, un ideal al que hay que sujetar la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera el estado de cosas actual
El colmo del progresismo y de la defensa de los derechos humanos es dejarse matar, robar y violar
El socialismo es pues en cada una de sus concreciones históricas, la respuesta de los oprimidos ante una situación social injusta y en esta respuesta combina la teoría y la práctica en un proceso dialéctico, es decir, de influencia mutua.
La razón democrática debe ordenar la esfera de la economía. Sin la condición original que marcó al socialismo clásico, que proponía la abolición de la propiedad privada, un proyecto de izquierda debe considerar los diversos tipos de propiedad, utilizar el sistema de precios y el mercado debidamente regulado e incorporar modos de gestión más eficientes surgidos de la experiencia capitalista.