Nuestra raza es resistente por su linaje.
La expansión del espíritu, la exigencia indestructible de la libertad, de justicia y de verdad, ha destrozado el telón de acero.
La castellanización de Cataluña sólo es una costra sobrepuesta, una costra que se cuartea y salta, dejando salir intacta, inmaculada, la piedra indestructible de la raza