Después de una larga reflexión en soledad y meditación, de repente tuve la idea, durante el año 1923, que el descubrimiento hecho por Einstein en 1905 debe ser generalizado ampliándolo a todas las partículas materiales y en especial a los electrones
Me encanta el poder ser una persona cambiante, camaleónica... Y de repente me gusta ese signo para mi nombre y el día de mañana quiero otro tipo de cosa. Siempre es un reinventar, un redescubrir.
Lo irreal, lo imaginado y deseado, resulta inesperadamente el factor capital de la realidad humana, y por tanto de la Historia.
Quería tan solo intentar vivir aquello que tendía a brotar espontáneamente de mi, ¿por qué me iba a ser tan difícil?
El buen orden resulta espontáneamente cuando se dejan las cosas a sí mismas.