La vida con sus crías otras veces tiene cara de espejo: nada y todo. Tiene cara también de estar soñando un sueño más profundo que un agujero negro.
Quiero la idea que avanza hacia lo desconocido sin mirar atrás; la idea clavada en las entrañas del misterio, en el fondo del agujero donde sólo cabe una mano.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, mas luego se clarifica.