Es un crimen que justo cuando las arcas de varios gobiernos regionales están repletas de dinero gracias al canon que pagan las multinacionales, la inversión pública brille por su ausencia. Mientras los bancos ganan con los depósitos, los campesinos, los artesanos, los pequeños y medianos empresarios, la gente común y corriente no ve ninguna obra pública que los beneficie y eso es un pecado.
Todo lo que la oposición no quiere es que nosotros comparemos el gobierno del presidente Lula con el gobierno anterior, porque el gobierno anterior pierde 400 a cero. En la crisis, ellos aumentaban los tributos, tasas de interés, reducían la inversión y deprimían al Brasil. Nosotros disminuimos las tasas, tributos y aumentamos las inversiones