El Patricio era un pragmático. Nunca trataba de arreglar las cosas que funcionaban. Las que no, de todas formas se rompían.
Descubrí esta felicidad dibujando a Sailor Moon. Primero, Sailor Moon era un pequeño mundo personal que existía solo en mi mente. Pero ahora con el trabajo de tantas personas, se expandió a todo el mundo.
La vergüenza, sin embargo, era un sentimiento que había abandonado a Nate hacía años. Los adictos no la conocen. Se deshonran tantas veces que acaban inmunizándose contra ella.
Tenía algo de esa enervante característica que hace que un joven se convierta en no conformista por gusto y descubrió que la forma más segura de escandalizar a la mayoría de la gente en esa época, en aquel tiempo, era creer que algunos comportamientos eran malos y otros buenos, y que era razonable vivir la vida de esa forma.