Te quiero como gata boca arriba, panza arriba te quiero, maullando a través de tu mirada, de este amor jaula violento, lleno de zarpazos como una noche de luna y dos gatos enamorados discutiendo su amor en los tejados, amándose a gritos y llantos, a maldiciones, lágrimas y sonrisas (de esas que hacen temblar el cuerpo de alegría).
De este real paraíso verde jaula es un laurel de tres dulces ruiseñores que cantan a dos y a tres.
La felicidad es una cárcel, Evey. La felicidad es la cárcel más insidiosa de todas
Cuanto más estudiamos la cuestión, tanto más estamos obligados a afirmar que la sociedad, en si, es responsable de las acciones antisociales cometidas en medio de ella; y que ningún castigo, ninguna cárcel y ningún verdugo puede disminuir el número de tales hechos; solamente puede hacerlo una reorganización de la sociedad misma
El insulto, el presidio y la amenaza de muerte no pueden impedir que el utopista sueñe...