La noche cayó antes de que el cortejo llegase a la cima del más alto roquedal. Entonces, un viento impetuoso hizo jirones las cortinas de los palanquines y las literas, y dejó a las pobres damas entregadas a todos los furores de la tempestad. La oscuridad del cielo acentuó el terror de aquella noche desastrosa.
Al frente de la pequeña columna iba un SS que, como buen alemán, amaba a los niños, incluso cuando estaba a punto de verlos en camino hacia el otro mundo. Sentía especial aprecio por un muchacho de doce años, violinista, que llevaba su instrumento bajo el brazo. El SS le dijo que se pusiera en cabeza del cortejo y tocara, y así iniciaron la marcha.
El amor es una filosofía de vida, no una etapa de enamoramiento
El estado naciente es transitorio, cuando todo funciona bien el enamoramiento termina en amor, en una institución. La relación que hay entre estado naciente y amor es: despegar, volar, y aterrizar. Surge el estado naciente, se ejecuta en la relación y muere, o pone los pies en el suelo