A fin de cuentas, un héroe es alguien que quisiera discutir con los dioses, y así debilita a los demonios para combatir su visión.
En la naturaleza no existe lo gratuito. Todo es funcional. Los bellísimos colores de una mariposa no tienen otro fin que el de mimetizarse con el paisaje. Cuando el hombre inventó el arte profanó esa ley de causalidad.
Cuando la muerte se precipita sobre el hombre, la parte mortal se extingue; pero el principio inmortal se retira y se aleja sano y salvo.
La muerte es misericordiosa, ya que de ella no hay retorno; pero para aquel que regresa de las cámaras más profundas de la noche, extraviado y consciente, no vuelve a haber paz.
Las historias y los dramas chinos suelen terminar bien. Pero la mayoría de mis libros tienen un final trágico. Sin embargo, hablan de esperanza, dignidad y fuerza.
Yo creía que ahora estaba en la plenitud de mis posibilidades y capacidades, así que cuando llegase mi hora final sería como derribar un árbol, como dejar una cosecha entera de manzanas por recoger. Eso es triste. Y sin embargo debería aceptarse. Porque si la vida ha sido tan rica, seguir aferrado a ella sería de ambiciosos y desgraciados.